Una de las preguntas que más se repite en clase es aparentemente sencilla:
Cuando dos embarcaciones se encuentran, ¿cuál de ellas tiene preferencia?
La respuesta depende del tipo de encuentro, de cómo navega cada embarcación, de si existe riesgo de abordaje y de las limitaciones que pueda tener cada buque.
En la mar no existen carriles pintados ni señales en cada cruce. Para ordenar el tráfico contamos con el Reglamento Internacional para Prevenir los Abordajes en la Mar, conocido habitualmente como RIPA.
Sin embargo, conviene aclarar algo desde el principio. El RIPA no concede a ningún patrón un derecho absoluto a continuar navegando sin preocuparse por los demás. Es más preciso hablar de:
- Buque que debe mantenerse apartado.
- Buque que debe mantener inicialmente su rumbo y velocidad.
- Obligación común de evitar el abordaje.
Incluso cuando otra embarcación deba maniobrar, seguimos siendo responsables de vigilar la situación y actuar si comprobamos que el peligro no desaparece.
Antes de decidir quién debe maniobrar
Antes de aplicar las reglas de cruce, vuelta encontrada o alcance, debemos responder a tres preguntas.
¿Existe riesgo de abordaje?
No basta con ver una embarcación cerca. Para que se apliquen determinadas reglas debe existir riesgo de colisión.
Una forma práctica de detectarlo consiste en comprobar si la demora del otro buque permanece constante mientras disminuye la distancia. En cualquier caso, si tenemos dudas, debemos considerar que el riesgo existe.
El RIPA exige utilizar todos los medios disponibles para valorar la situación, incluida la vigilancia visual y auditiva, el radar, el AIS cuando esté disponible y cualquier otra información útil. También obliga a navegar a una velocidad que permita maniobrar eficazmente y detenerse a una distancia adecuada. (BOE)
¿Nos encontramos a la vista?
Las reglas habituales de vela, alcance, vuelta encontrada, cruce y obligaciones entre categorías se aplican cuando las embarcaciones están a la vista una de otra.
Cuando navegamos con niebla o visibilidad reducida y no podemos ver visualmente al otro buque, debemos aplicar la regla específica de visibilidad reducida. No podemos resolver la situación como si se tratara de un cruce normal.
¿Qué tipo de embarcación es y qué está haciendo?
No basta con identificar la apariencia del barco. Debemos determinar su condición real.
Un pesquero que navega hacia puerto sin tener sus artes trabajando no tiene la consideración de buque dedicado a la pesca a efectos del RIPA. Del mismo modo, un remolcador no tiene automáticamente prioridad por el simple hecho de ser un remolcador.
Las luces, marcas y señales permiten conocer si un buque se encuentra sin gobierno, tiene su capacidad de maniobra restringida, está dedicado a la pesca, remolca, está fondeado o navega a vela.

Dos embarcaciones de motor de vuelta encontrada
Imaginemos dos embarcaciones de propulsión mecánica que navegan a rumbos opuestos o casi opuestos. Cada una ve a la otra por la proa y existe riesgo de abordaje.
En esta situación, ambas deben caer a estribor.
De este modo, cada embarcación pasará dejando a la otra por su banda de babor. La maniobra debe realizarse con suficiente antelación y ser claramente perceptible.
Una pequeña variación de rumbo puede resultar difícil de interpretar. Es preferible efectuar una maniobra clara que permita al otro patrón comprender inmediatamente nuestra intención.
Cuando existan dudas sobre si nos encontramos realmente en una situación de vuelta encontrada, el RIPA indica que debemos considerar que sí existe y actuar en consecuencia. (BOE)
Dos embarcaciones de motor en situación de cruce
Esta es probablemente la situación que más dudas genera entre los patrones de recreo.
Cuando dos embarcaciones de propulsión mecánica se cruzan con riesgo de abordaje, debe mantenerse apartada aquella que tenga a la otra por su costado de estribor.
Dicho de una forma sencilla:
Si ves a la otra embarcación por tu derecha, normalmente eres tú quien debe maniobrar.
Siempre que las circunstancias lo permitan, debes evitar pasar por delante de su proa.
La embarcación que cede el paso debe actuar pronto y de forma decidida. Puede modificar su rumbo, reducir velocidad, parar la arrancada o combinar varias acciones, dependiendo del espacio disponible y del tráfico existente. (BOE)
Ejemplo práctico
Navegas en una embarcación a motor y observas otra lancha que se aproxima por tu costado de estribor.
Aunque mantengas un rumbo estable desde hace tiempo, debes mantenerte apartado porque tienes a la otra embarcación por estribor.
En la mayoría de los casos será más seguro caer claramente a estribor y pasar por su popa. La decisión concreta dependerá de la situación, pero debemos evitar una maniobra tardía o poco visible.
El buque que alcanza siempre debe mantenerse apartado
La regla de alcance tiene prioridad sobre las demás reglas de encuentro.
Una embarcación alcanza a otra cuando se aproxima desde un sector situado a más de 22,5 grados a popa de su través. De noche, desde esa posición vería su luz de alcance, pero no sus luces de costado.
El buque que alcanza debe mantenerse apartado, con independencia de que sea:
- Una embarcación de motor.
- Un velero.
- Un buque de mayor tamaño.
- Una embarcación más rápida.
- Un buque que posteriormente cambie ligeramente de posición.
La obligación continúa hasta que haya adelantado completamente al otro buque y se encuentre en franquía.
Si dudamos sobre si estamos alcanzando o cruzando, debemos considerarnos buque que alcanza y actuar como tal. (BOE)
Embarcación a vela frente a embarcación a motor

Como regla general, un buque de propulsión mecánica en navegación debe mantenerse apartado de un buque que navega a vela.
Pero esta regla suele explicarse de una manera demasiado simplificada.
El velero debe estar navegando realmente a vela
Un velero que utiliza su motor para propulsarse tiene la consideración de buque de propulsión mecánica, aunque lleve las velas izadas.
Por tanto, no debe comportarse frente a los demás como si fuera un buque que navega únicamente a vela.
La vela no tiene siempre preferencia
La regla general puede verse condicionada por otras situaciones. Por ejemplo:
- Un velero no debe estorbar el tránsito de un buque que solamente pueda navegar con seguridad dentro de un canal angosto.
- Tampoco debe dificultar el paso de un buque que sigue una vía de circulación en un dispositivo de separación del tráfico.
- El buque que alcanza debe mantenerse apartado, aunque el que alcanza sea un velero.
- Un velero debe mantenerse apartado de un buque sin gobierno, con capacidad de maniobra restringida o dedicado a la pesca.
Por tanto, la frase «la vela siempre tiene preferencia» es incorrecta. Hay que analizar el encuentro completo y no limitarse al sistema de propulsión. (Organización Marítima Internacional)
¿Qué sucede cuando se encuentran dos veleros?
Cuando dos buques de vela se aproximan con riesgo de abordaje se aplican reglas específicas.
Reciben el viento por bandas distintas
El velero que recibe el viento por babor debe mantenerse apartado del que lo recibe por estribor.
Como regla sencilla para recordar:
Amurado a babor, debes apartarte.
Reciben el viento por la misma banda
El buque situado a barlovento debe mantenerse apartado del que se encuentra a sotavento.
No podemos determinar la amura del otro velero
Cuando un buque recibe el viento por babor y no puede determinar con seguridad por qué banda recibe el viento el otro, debe mantenerse apartado. (BOE)
Buques con condiciones especiales
El RIPA establece distintas obligaciones según la capacidad real que tenga cada buque para maniobrar.
Como regla general, un buque de propulsión mecánica debe mantenerse apartado de:
- Un buque sin gobierno.
- Un buque con capacidad de maniobra restringida.
- Un buque dedicado a la pesca.
- Un buque de vela.
A su vez, un buque de vela debe mantenerse apartado de los buques sin gobierno, con capacidad de maniobra restringida y dedicados a la pesca. (BOE)
Buque sin gobierno
Es aquel que, por una circunstancia excepcional, no puede maniobrar conforme a las reglas y no puede apartarse de la derrota de otro buque.
Podría tratarse, por ejemplo, de una embarcación con una avería grave en el sistema de gobierno o en la propulsión.
Buque con capacidad de maniobra restringida
Es un buque cuya capacidad para maniobrar está limitada por la naturaleza del trabajo que realiza.
Entre los ejemplos habituales se encuentran determinadas operaciones de dragado, colocación de cables, mantenimiento de ayudas a la navegación, operaciones submarinas o algunos remolques especialmente condicionados.
No toda draga o todo remolcador se encuentra permanentemente en esta categoría. Debe estar realizando una operación que restrinja efectivamente su capacidad de apartarse.
Buque dedicado a la pesca
A efectos del RIPA, no es cualquier embarcación pesquera. Debe estar utilizando artes que restrinjan su capacidad de maniobra.
Un pesquero que simplemente navega hacia el caladero o regresa a puerto puede comportarse como un buque de propulsión mecánica normal.
Tener que mantener el rumbo no significa desentenderse
Cuando una embarcación debe mantenerse apartada, la otra debe mantener inicialmente su rumbo y velocidad.
Esto permite que la maniobra sea previsible. Si ambas embarcaciones modifican continuamente su rumbo, pueden terminar creando una situación más confusa que la inicial.
Pero mantener rumbo y velocidad no significa continuar hasta el abordaje.
El buque que inicialmente debe mantener su rumbo puede maniobrar cuando resulte evidente que el otro no está actuando correctamente. Si la aproximación ha llegado a un punto en el que la maniobra del buque que cede ya no basta para evitar la colisión, el otro buque también está obligado a actuar. La OMI resume esta responsabilidad en la regla 17. (Organización Marítima Internacional)
La seguridad está siempre por encima de la idea de «yo tenía preferencia».
Navegación con niebla o visibilidad reducida

Cuando las embarcaciones no están a la vista una de otra, no debemos aplicar automáticamente las reglas de cruce como si pudiéramos verlas.
En visibilidad reducida, todos los buques deben:
- Navegar a una velocidad de seguridad.
- Tener las máquinas listas para maniobrar inmediatamente.
- Utilizar correctamente el radar cuando esté disponible.
- Determinar si se está desarrollando una aproximación excesiva.
- Maniobrar con suficiente antelación.
- Emitir las señales acústicas correspondientes.
- Navegar con extrema precaución hasta que desaparezca el peligro.
El RIPA establece además determinadas maniobras que deben evitarse cuando otro buque se detecta únicamente mediante radar. Si se oye una señal de niebla aparentemente a proa del través y no se ha descartado el riesgo, puede ser necesario reducir la velocidad hasta la mínima de gobierno o incluso suprimir la arrancada. (BOE)
En estas condiciones no debemos pensar: «yo tengo preferencia». Debemos pensar: «¿qué debo hacer para evitar una aproximación peligrosa?».
Los errores más frecuentes entre las embarcaciones de recreo
Creer que el barco más grande siempre tiene prioridad
El tamaño puede influir en la capacidad de maniobra, pero no establece por sí solo quién debe mantenerse apartado.
Debemos identificar su condición, el tipo de encuentro, las restricciones del lugar y las señales que exhibe.
Pensar que un velero siempre tiene preferencia
No la tiene cuando utiliza el motor, alcanza a otra embarcación, se encuentra frente a determinados buques con capacidad limitada o estorba el tránsito en un canal angosto o una vía de circulación.
Maniobrar demasiado tarde
Esperar hasta estar muy cerca reduce las opciones disponibles y aumenta la posibilidad de que el otro patrón interprete mal nuestra intención.
Realizar cambios de rumbo pequeños
El RIPA exige que, cuando las circunstancias lo permitan, las maniobras sean claras, se efectúen con antelación y respeten las buenas prácticas marineras. (BOE)
Confiar ciegamente en el AIS
No todas las embarcaciones llevan AIS ni toda la información recibida tiene que ser completa o exacta.
La vigilancia visual, auditiva y electrónica debe realizarse de manera conjunta. Ningún equipo sustituye la obligación de mantener una vigilancia eficaz.
Resolver el encuentro únicamente por VHF
El VHF puede ayudar en algunas situaciones, pero no sustituye las reglas del RIPA. Una comunicación ambigua, una identificación equivocada o una barrera lingüística pueden aumentar la confusión.
La maniobra debe poder interpretarse por el movimiento del buque y, cuando corresponda, mediante las señales reglamentarias.
Una forma sencilla de recordarlo
Cuando detectes otra embarcación, sigue esta secuencia:
- Vigila: determina su rumbo, velocidad y condición.
- Comprueba el riesgo: si tienes dudas, considera que existe.
- Identifica el encuentro: alcance, vuelta encontrada, cruce o situación especial.
- Actúa pronto: la maniobra debe ser clara y suficiente.
- Verifica el resultado: comprueba que aumenta la distancia y que el peligro desaparece.
No basta con cambiar de rumbo. Debemos asegurarnos de que la maniobra está funcionando.
En la mar no se trata de tener razón
El objetivo del RIPA no es decidir quién puede continuar porque «tiene preferencia». Su finalidad es conseguir que las embarcaciones actúen de forma previsible y evitar los abordajes.
Conocer las reglas es fundamental, pero también lo son la vigilancia, la anticipación, la prudencia y la experiencia.
En Arriluze Náutica insistimos siempre en la misma idea: una maniobra correcta comienza mucho antes de que las embarcaciones estén demasiado cerca.
Cuando exista riesgo, actúa con tiempo. Cuando debas mantener el rumbo, vigila. Y cuando el otro no responda como debería, recuerda que la prioridad absoluta es evitar el abordaje.