cobertura en la mar

¿Hasta dónde hay cobertura móvil en el mar? Lo que debes saber antes de salir a navegar

Sales del puerto, todavía ves la costa perfectamente y el móvil sigue funcionando como si estuvieras en tierra. WhatsApp, música, mapas, previsión meteorológica, llamadas…

Sigues navegando y, en algún momento, empiezan los problemas. Primero desaparece el 5G, después los datos comienzan a ir más despacio y finalmente te encuentras mirando la pantalla buscando una raya de cobertura que aparece y desaparece.

Entonces llega la pregunta:

¿Hasta dónde hay realmente cobertura móvil en el mar?

La respuesta corta es que no existe una distancia exacta.

Puedes tener cobertura a bastantes millas de la costa en determinadas circunstancias y perderla mucho antes en otras. Por eso conviene entender qué está ocurriendo realmente con nuestro teléfono cuando salimos a navegar.

Y, sobre todo, hay algo todavía más importante: tener un móvil a bordo no significa disponer de un medio fiable de comunicación en caso de emergencia.

¿Hay cobertura móvil en el mar?

Sí.

Las antenas de telefonía móvil instaladas en tierra no dejan de emitir su señal al llegar a la playa. Parte de esa señal se propaga hacia el mar y puede ser recibida por los teléfonos que se encuentran a bordo de una embarcación.

Además, sobre el agua encontramos menos obstáculos que en tierra. No hay edificios, árboles o construcciones interponiéndose continuamente entre nosotros y una estación base.

Eso puede permitir conexiones a distancias sorprendentes.

Pero aquí aparece el primer error habitual: pensar que, como vemos perfectamente la costa, necesariamente tendremos cobertura.

No funciona así.

La cobertura depende de dónde estén situadas las estaciones de telefonía, de su orientación, de su altura, de la tecnología utilizada, de las condiciones de propagación y también de nuestro propio teléfono.

Por eso dos navegaciones prácticamente iguales pueden ofrecer resultados diferentes.

Entonces, ¿a cuántas millas de la costa deja de funcionar el móvil?

Es probablemente la pregunta que todos queremos responder.

A veces se habla de cifras cercanas a las 10 o 15 millas náuticas de costa como referencia orientativa. Sin embargo, sería un error interpretar esa distancia como una frontera.

No existe una línea imaginaria situada a 15 millas en la que desaparezca la cobertura.

Puedes perder una conexión de datos bastante antes y, en determinadas condiciones, recibir señal a mayor distancia.

Incluso durante una misma navegación puede ocurrir algo curioso: perder completamente la cobertura y recuperarla unas millas después.

La razón es sencilla. Mientras navegamos vamos cambiando nuestra posición respecto a las diferentes estaciones instaladas a lo largo de la costa.

Por eso la respuesta más correcta es esta:

la cobertura móvil en el mar es variable y nunca debería darse por garantizada.

Tener rayas de cobertura tampoco significa estar comunicado

Este detalle es especialmente importante.

Miramos la parte superior del teléfono, vemos una o dos rayas y pensamos:

“Perfecto, tengo cobertura”.

No necesariamente.

Nuestro teléfono tiene que establecer una comunicación en los dos sentidos.

Por una parte está la señal que recibimos de una estación situada en tierra. Por otra, nuestro propio móvil tiene que conseguir devolver la comunicación hasta esa red.

Y ahí pueden empezar los problemas.

Es posible que el teléfono detecte una red y, aun así:

  • una página no termine de cargar,
  • WhatsApp tarde varios minutos en enviar un mensaje,
  • una llamada se corte,
  • la conexión aparezca y desaparezca,
  • el teléfono cambie constantemente de red.

Por eso ver el nombre de un operador o alguna raya de cobertura no debería considerarse una garantía de comunicación.

¿Qué pasa con el 4G y el 5G cuando navegamos?

Otra pregunta frecuente es si podemos seguir teniendo una conexión rápida mientras estamos en el mar.

Cerca de costa, perfectamente.

De hecho, en determinadas zonas podemos navegar con 4G o 5G prácticamente igual que desde tierra.

Pero conforme nos alejamos, la situación puede cambiar rápidamente.

La red móvil está diseñada principalmente para proporcionar servicio al territorio y a las personas que se encuentran en él. Las estaciones costeras pueden proporcionar cobertura sobre el mar, pero ese no significa que exista una red homogénea extendiéndose indefinidamente mar adentro.

Por eso no conviene planificar una navegación suponiendo que tendremos acceso permanente a Internet.

Esto es especialmente importante si utilizamos el teléfono o una tablet para consultar:

  • cartografía,
  • meteorología,
  • información de puertos,
  • documentos,
  • aplicaciones náuticas,
  • rutas,
  • reservas o información necesaria durante la travesía.

Todo aquello que realmente necesitemos debería estar preparado, siempre que sea posible, para funcionar también sin conexión a Internet.

El error de utilizar el móvil como único sistema de navegación

Los teléfonos actuales son extraordinariamente útiles a bordo.

Tenemos GPS, cartografía, partes meteorológicos, AIS recibido a través de Internet, aplicaciones de navegación, mareas y todo tipo de herramientas que hace apenas unos años habrían parecido ciencia ficción.

El problema aparece cuando confundimos una herramienta útil con un sistema infalible.

Una aplicación puede dejar de recibir datos.

El móvil puede quedarse sin batería.

Puede caerse al agua.

Puede sobrecalentarse al sol.

La pantalla puede resultar difícil de utilizar con lluvia o con las manos mojadas.

Y, naturalmente, podemos quedarnos sin cobertura.

Esto no significa que haya que dejar el teléfono en casa. Todo lo contrario.

El móvil es una magnífica herramienta complementaria a bordo.

Lo importante es entender sus limitaciones.

Y si ocurre una emergencia, ¿llamo por teléfono o utilizo la radio?

Aquí sí conviene tenerlo muy claro.

Si estamos navegando y se produce una emergencia, la radio VHF continúa siendo una pieza fundamental de la seguridad marítima.

El canal 16 de VHF está destinado a socorro, urgencia, seguridad y llamada.

Y existe una diferencia enorme entre hacer una llamada telefónica y emitir una llamada de socorro por radio.

Cuando llamamos por teléfono estamos manteniendo una comunicación entre dos puntos.

Cuando realizamos correctamente una llamada de socorro por VHF, nuestra transmisión puede ser recibida también por otras embarcaciones que se encuentren en las proximidades.

Y quizá uno de esos barcos esté a cinco minutos de nosotros.

En una emergencia en la mar, esa diferencia puede ser decisiva.

Además, los equipos VHF equipados con Llamada Selectiva Digital, LSD o DSC, permiten transmitir una alerta de socorro digital. Cuando el equipo está correctamente instalado y conectado al sistema de posicionamiento, esa alerta puede incluir la identificación de la embarcación y su posición.

Ese pequeño botón rojo que vemos protegido por una tapa en muchas emisoras no está ahí de adorno.

Hay que saber qué hace y, sobre todo, cuándo y cómo utilizarlo.

“Pero llevo el teléfono encima, ¿para qué necesito una emisora?”

Esta duda es bastante habitual cuando alguien comienza a navegar.

La diferencia está en que son dos sistemas concebidos para usos diferentes.

El móvil está pensado para comunicarnos a través de una red comercial terrestre.

La radio marítima está concebida específicamente para las comunicaciones entre barcos, estaciones costeras y servicios marítimos.

Además, el teléfono tiene una limitación evidente: necesita cobertura.

La radio VHF no necesita que nuestra compañía telefónica tenga una antena cerca.

Por eso una buena forma de verlo sería:

móvil y radio no compiten entre sí. Se complementan.

El teléfono resulta extraordinariamente útil mientras tenemos cobertura.

La radio forma parte del sistema de comunicaciones marítimas que debemos saber utilizar cuando estamos navegando.

La gran ventaja del VHF: los demás barcos también están escuchando

Imaginemos una situación sencilla.

Tenemos una vía de agua importante a unas millas de la costa.

Cogemos el teléfono y llamamos.

Si tenemos cobertura, podremos contactar con tierra y explicar la emergencia.

Ahora imaginemos que emitimos correctamente el correspondiente mensaje por VHF.

Además de los servicios costeros, nuestra llamada puede ser escuchada por embarcaciones que estén navegando alrededor.

Puede que un pesquero, un velero o un mercante se encuentre mucho más cerca de nosotros que cualquier medio enviado desde tierra.

Ese carácter abierto de las comunicaciones marítimas es una de las grandes diferencias respecto a una llamada telefónica.

¿Y el teléfono por satélite?

Cuando comenzamos a hablar de navegaciones más alejadas de la costa aparece otro mundo: las comunicaciones vía satélite.

Existen teléfonos satelitales, terminales de datos, dispositivos de mensajería y diferentes sistemas capaces de mantener comunicaciones fuera del alcance de las redes terrestres.

También están apareciendo teléfonos convencionales capaces de utilizar determinadas funciones mediante satélite.

Son tecnologías cada vez más interesantes, especialmente en navegación oceánica.

Pero nuevamente hay que distinguir entre disponer de conexión y disponer de los equipos y procedimientos de seguridad marítima correspondientes a nuestra navegación.

Un dispositivo satelital puede ser una excelente capa adicional de seguridad. No convierte en innecesario el resto de los equipos de comunicaciones que corresponda llevar a bordo.

Mucho cuidado con la “cobertura marítima” de algunos barcos

Hay otra situación diferente que conviene conocer, especialmente si viajamos en ferris o cruceros.

Algunos buques disponen de sistemas que crean una red móvil a bordo y transmiten posteriormente las comunicaciones mediante satélite.

Nuestro teléfono puede conectarse automáticamente a esa red.

El problema es que eso no tiene por qué formar parte del roaming europeo habitual y las tarifas pueden ser considerablemente superiores.

Por eso, si viajamos en un gran buque, conviene comprobar siempre a qué red está conectado el teléfono antes de utilizar datos o realizar llamadas.

No tiene nada que ver con recibir directamente desde el mar la señal de una antena situada en la costa.

Si sales a navegar desde Getxo, tampoco debes confiarte

En nuestro entorno ocurre exactamente lo mismo.

Cuando salimos de Getxo y navegamos por la costa de Bizkaia podemos mantener durante bastante tiempo una magnífica conexión con tierra.

Y precisamente eso puede generar una falsa sensación de seguridad.

Utilizamos WhatsApp, consultamos Windy, recibimos correo, vemos nuestra posición en una aplicación y parece que seguimos completamente conectados.

Hasta que dejamos de estarlo.

Navegando por el Cantábrico tampoco existe una distancia que podamos marcar en la carta diciendo:

“A partir de aquí me quedaré sin cobertura”.

La orografía de la costa, nuestra posición, las estaciones disponibles y las condiciones de propagación harán que la situación vaya cambiando.

Por eso la navegación debe estar preparada para el momento en el que el teléfono deje de funcionar.

Cinco cosas que hacemos antes de alejarnos de costa

Si vamos a realizar una navegación en la que podemos perder cobertura, hay varias costumbres sencillas que merece la pena adoptar:

  1. Descargar previamente la cartografía que vayamos a necesitar.
  2. Consultar y guardar la previsión meteorológica antes de zarpar.
  3. Llevar el móvil cargado y protegido del agua, preferiblemente con posibilidad de recarga a bordo.
  4. Comprobar el funcionamiento de la emisora VHF.
  5. Saber utilizar realmente la radio, especialmente los procedimientos de socorro, urgencia y seguridad.

La quinta probablemente sea la más importante.

Porque disponer de un equipo que no sabemos utilizar correctamente sirve de bastante poco cuando realmente lo necesitamos.

Aprender radio no consiste en memorizar el canal 16

Durante la formación náutica vemos muchas veces que el alumno llega sabiendo una cosa:

“En una emergencia hay que utilizar el canal 16”.

Es correcto, pero eso es solo el principio.

Hay que saber distinguir entre MAYDAY, PAN PAN y SECURITÉ.

Hay que entender qué información debemos transmitir y en qué orden.

Hay que saber qué es el MMSI.

Hay que conocer la Llamada Selectiva Digital.

Hay que entender qué ocurre cuando pulsamos DISTRESS.

Hay que saber realizar y recibir comunicaciones correctamente.

Y, sobre todo, hay que conseguir que todo eso deje de parecer complicado.

Porque en una situación real no deberíamos estar intentando recordar una página de un manual.

Deberíamos saber qué hacer.

La tecnología ayuda muchísimo, pero la seguridad sigue dependiendo del patrón

Cada año llevamos a bordo más tecnología.

Y es una magnífica noticia.

Tenemos mejores sistemas de posicionamiento, mejores comunicaciones, aplicaciones meteorológicas impresionantes y una cantidad de información disponible que habría sido inimaginable para navegantes de generaciones anteriores.

Pero hay algo que no cambia:

el patrón tiene que saber qué herramientas tiene, qué limitaciones tienen y qué hacer cuando alguna falla.

El teléfono móvil es probablemente uno de los mejores ejemplos.

Úsalo.

Llévalo cargado.

Protégelo del agua.

Descarga aplicaciones útiles.

Consulta la meteorología.

Compártelo como sistema adicional de comunicación.

Pero cuando salgas a la mar, no hagas depender tu seguridad de que aparezcan cuatro rayas en la esquina superior de una pantalla.

En Arriluze Náutica, la radio se aprende utilizándola

En Arriluze Náutica trabajamos las radiocomunicaciones como lo que realmente son: una herramienta que algún día puedes necesitar de verdad.

En el curso de Radio-operador de corto alcance, necesario para titulaciones como el PER, se trabajan durante 12 horas las comunicaciones marítimas y sus procedimientos, con una parte práctica especialmente importante.

No se trata simplemente de obtener un certificado.

Se trata de que, cuando estés navegando y tengas delante una emisora, sepas utilizarla.

Porque perder la cobertura del móvil puede ser una molestia.

No saber cómo pedir ayuda cuando realmente la necesitas es otra cosa.

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